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martes, 30 de agosto de 2011

Estos mundos de Dios

Hoy me he estado dando una vuelta por los internetes de Dios, y tras leer algunas cosillas, no he podido menos que pensar: Qué cantidad de gilipollas hay en el mundo. Mi psiquiatra personal me diagnosticó en su día un trastorno adaptativo. Yo le dije: ah, que no me adpato a la sociedad y a las gentes? Me dijo: no, no, que no se adapta Usted a los gilipollas. Y se quedó más ancha que pancha. Y yo pensé: Ah! pues no es tan serio el tema. Fijense que ni tengo que medicarme ni nada.



A lo que iba. Que qué cantidad de gilipollas (sin olvidar el carácter subjetivo de la cuestión, puesto que muchos de ellos pensarán de mí algo parecido, lo cual no me preocupa ni mucho ni poco). Pero me dan ganas de decir: a ver, alma cándida, que el moverte mucho por todos los eventos bedesemeros sociales convocados a lo largo de toda la geografía española, no debería constituir motivo alguno de orgullo en sí mismo, que presentarse como Am@ o como sumis@ dentro del tan cacareado "ambiente del mundo BDSM" es algo sencillo. Al fin y al cabo, dentro de él es como si uno se sintiera protegido, no? Pero que esa misma persona, luego en privado te dice: Ah no, no, es que yo no podría hablarle de mis gustos a ninguno de mis amigos porque jamás lo entenderían. Que es también muy respetable eh? Pero entonces no hagamos ver al mundo que para nosotros este nuestro mundo es de lo más natural y que hay que ver, qué abiertos de mente somos!!



Con respecto a mí, me han dicho muchas veces que soy extrema en el BDSM (¿?). Realmente empiezo a pensar que yo no formo parte del BDSM. Más que nada porque mi percepción es que en ese intento de apertura hacia el mundo, se ha conseguido todo lo contrario. Una gran tendencia a tener que etiquetarlo todo, a míseros encasillamientos que lo único que consiguen es empobrecer una manera de sentir que es grande, intensa, inmensa. Y que no se le pueden poner puertas al campo, señores, que no.



Tantos años sintiéndome sado, así sin más, pesan mucho, para formar una parte ordenada del ordenado mundo BDSM. Recuerdo una vez en un chat, pregunté a alguien: Qué es el sado para tí? Y el, (persona muy considerada en el mundo BDSM eh? Lo que se llama Amo de pretigio)* Y me dijo, el sado?? el sado es un delito. Lo válido es el BDSM. Yo, me despedí educadamente, que educada sí que sé ser, y pensé, que por dios, cuánto gilipollas hay en el mundo. Para mí, el sado no es más que un sentimiento, el sentimiento de libertad de ser uno mismo, una forma de sentir, de construir, crear entornos fascinantes, y de amar, amar de miles de maneras distintas.



* Otra gran idiotez, los Am@s y sumis@s "de prestigio". Eso qué es???

(izeia, 07 de Octubre de 2010)

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