jueves, 25 de agosto de 2011

Silencio


Silencio y sosiego no siempre van acompañados. Es muy bello cuando lo hacen, cierto, pero no siempre es así.

E incómodo el silencio cuando no sabes qué has de responder. Tarde de niños que juegan en una huerta, sin maquinitas, sin teles, sin nada de todo eso que les es ya tan habitual. Una lata y unas piedras que se lanzan a la lata. Un bebé de apenas dos meses en brazos de su madre, luego en brazos de su hermanita. Y compartir la felicidad de todos ellos.

Y suena el teléfono....es el solecillo. Que a que hora llegaré mañana, que si iré a comer, que si después, que ellas van de fiesta, que como estás, y de pronto...que cuando va a venir. Y una respuesta rápida, un no lo sé, lanzado como tratando de quitar hierro al asunto. Sabiendo que la respuesta es nunca, pero sin poderselo decir. Y entonces....ama, por qué ya no? Bueno...no lo sé. Y silencio. Incómodo para mí, posiblemente menos para ella, que enseguida ha continuado con su charla, con sus cosas del pueblo, de sus amigas, de la piscina que no se ha pinchado, y ama asko maite zaitut. Nik be bai, laztana.


Por eso esta noche se llena de silencio, pero lejos, muy lejos del sosiego.

(izeia, 5 de agosto de 2011)

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