Mi mar

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Mi mar...

martes, 22 de noviembre de 2011

P

La historia la viví hace mucho, mucho tiempo. La he recordado durante muchos años, aunque cada vez lo que me transmitía era algo diferente. Según yo misma maduraba, le encontraba matices distintos. Era como si siendo la historia la misma, la hubiera vivido de cientos de formas. Se escribío hace no tanto tiempo, aunque por lo menos hace ya un año, y no lo escribí sola. Pero esa...es otra historia.

Ahora, la comparto aquí, en mi esquinita.

¿Como se inicia una historia? No una pura secuencia bibliografica de hechos y acciones, no una recopilacion de datos de lo que fue o los que fueron o los que son, si no una historia, la historia porque es mi historia, la historia personal de una forma de adaptarse y vivir en este mundo a ratos placido a ratos hostil, la historia de la puta inocente que mira el mundo como ojos como platos.

La historia diran se incia en el mismo momento que la luz lleno mis ojos, que mi cuerpo se empezaba a desperazar del utero materno, que mis organos tornaban formas, o la historia comienza cuando mis manos descubren que son manos, en realidad parece mas un esfuerzo inutil, probablemente solo conssite en contar y sentir los momentos sentidos, o vivir los momentos vividos, aunque hoy no son lo que fueron ni mañana lo seran, pero la historia la cuento hoy, mañana es una prolongacion o ni siquiera eso, asi que mañana el libro se vuelve a reescribir en otro capitulo, hoy sencillamente hablare de P.

Su voz diciendome mira como le gusta a la burra que le chupe el coño la perra, parece resonar todavia en mi cabeza, aunque lo que siento es tan dispar de lo que sintio la niña cuando veia la imagen en el terreno que P tenia, y donde acudi con el, la sensacion no sera la misma, pero hoy volvi a ver a la perra que chupaba el coño, y la voz de mi madre nunca iras mas a solas con p, no sabia ni siquiera que yo vi a la perra, ni que supe como le gustaba a la mujer de p quedarse quieta como la burra mientras el comia su coño, entonces el susto ante esa sensacion que yo misma me excitaba llenaba mi cabeza, entonces habria probablemente mas susto que excitacion, hoy hay lo que surge en el momento, excitacion si, miedo no, hoy ya se que la sensacion esta ahi y no se va a ir, y no quiero ni que se vaya esfuerzo inutil, porque seguiria. Hoy P casi ni se mueve, pero a veces le encuentro en mis deseos con mis manos explorando ese coño de burra que se queda quieto mientras me lame la perra.

P y el ascensor, esos momentos en que la niña miraba mientras el se acercaba, no se queden con la imagen de un violador, no, depravado probablemente no les podria decir, P no hizo nada, la puta si, la puta lo hizo en su mente, en las acepciones que daba a sus palabras, en las sensaciones que brotaban cuando aquel hombre maduro le hacia fluir su imaginacion y sus deseos, cuando su coño se mojaba ante la excitacion que veia en la imagen, en la mujer, en la burra, en todo lo que ni conocia entonces, en ese poder que aun no era consciente pero que es el poder del sexo, p seguia durante mucho tiempo en el ascensor, durante muchas subidas y bajadas de la niña, de la mujer, de la evolucion de la puta, de su caminar por la vida, aun sin estar él en el ascensor.

Y P. envejece y se convierte en el abuelo pervertido al que la puta busca en sus extasis, llamandole a escondidas con la ventana abierta, a esas escondidas que una no sabe bien de que, como esas enaguas trasparentes que dejan ver los pezones excitados y se sienten tapados, a esas escondidas de una habitacion y un telefono, marcar su numero, esperar su respuesta y ya la mujer pajearse duramente hasta que P. dice: "pero si te estas corriendo" y P dice como le gusta a la burra que la perra le coma el coño. Igual que mi mujer, que se queda quieta, quieta con las piernas abiertas.