martes, 21 de febrero de 2012

Vorágine


El domingo, alguien me dijo esta palabra. Luego, ayer fui en un dia resacoso, y hoy un dia complicado por la capital (no del reino, no, solo de Bizkaia), asi que ahora, en este momento de calma, me he dicho: voy a buscar el significado exacto! Y ahí está:

2. Pasión desenfrenada o mezcla de sentimientos muy intensos.

3. f. Aglomeración confusa de sucesos, de gentes o de cosas en movimiento.

Pero, yendo más allá, no puedo dejar de relacionar la palabra vorágine, con la palabra "percepción".

2. f. Sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos.

3. f. Conocimiento, idea.

Y claro, la percepción, es muchas veces algo subjetivo. Y por ello, a veces lo que percibimos no es lo real. Es, como si un mismo acto, fuera completamente opuesto en la mente de quien lo ejecuta y en aquella mente receptora.

Muchas veces, los sentimientos pueden ser intensos, mucho, pero la pasión puede ser en cambio calma, pasión incluso meláncólica. Pero el subjetivismo es como es, y ante eso poco se puede hacer. Malo es incluso imaginar los tonos que no se han manifestado, porque vuelve la percepción, y nuevamente, es errónea.

Y se me ocurren muchas palabras con "V", muchísimas, algunas incluso producen cierta sensación de no exactamente temor, pero sí algo parecido.



En otro orden de cosas, hoy leyendo cosas de unos y de otros por ahí, he percibido algo, que evidentemente también puede ser erróneo. Es como si yo misma hubiera alguna vez "creado" un concepto con esa lógica tan particular mía, y que se aleja millas de lo que el 95% de las personas entienden por lógica. Bueno, pues compartes ese concepto con alguien, que a su vez lo va compartiendo incluso como propio, y al final resulta que se convierte en una especie de bella creación de una sexta o séptima persona. Y cuando lo leo, sonrío para mis adentros, pero no puedo dejar de preguntarme si en realidad sienten asi el concepto, o si es que simplemente la idea tiene su gracia, y queda ciertamente original el comentarlo.

A veces uno se acomoda a la situación que vive, porque se siente seguro en ella, y es como si hubiera cierto miedo a volar, a ejercer la libertad, pero desde luego, no se puede obligar a nadie a ser libre, aún sabiendo el trocito de felicidad que se puede aportar. Pero entiendo que cuando el noventa por ciento de lo que tenemos nos da tanta felicidad, lo más prudente es renunciar a ese diez que nos podria dar la plenitud, porque desde luego, todos tenemos derecho a nuestra parcela de "cobardía".

izeia, hoy un mar en calma.

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