sábado, 10 de marzo de 2012

El hombre solo



Como en el cuadro de Cezanne, ellos se reúnen también para jugar a las cartas. Es sólo eso? Tan sólo un juego? O es sencillamente el camino para ese momento cómplice que todos anhelamos?

Las confesiones se suceden, se intercambian los secretos, los más banales, los más profundos, el sexo, el amor, la fidelidad, la libertad, las vivencias de otros, la vida en general, la vida en estado puiro.

Momentos de risa, momentos de reflexión, llenos de anécdotas, llenos de vivencias, llenos a veces de silencios, y soledades, momentos de amigos, sin más.

El es mi amigo. El otro es también su amigo, y sólo por eso ya le quiero un poco desde el antagonismo de experiencias vitales opuestas narradas por él, por el hombre de la sonrisa eterna, de la risa estruendosa, de la seriedad de la reflexión, de la añoranza del amor en el malecón.

Y luego, cada uno vuelve a su vida, vidas compartidas, aunque en algunos momentos todos no somos más que un hombre solo.

Un hombre solo...que comparte su soledad en un juego de cartas. Una mujer sola que mira el mar. Deseos cruzados y vidas compartidas.

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