Mi mar

Mi mar
Mi mar...

martes, 22 de mayo de 2012

Al uso

Esta noche, mientras paseaba por los espacios virtuales, fiel reflejo muchas veces de los espacios reales, he constatado una nueva moda en los mundos bedesemeros, y no es otra que la de proclamarse: "no soy un/a X al uso". (Donde X puede ser Dominante, sum, persona, etc etc), y me he planteado, si no se dan cuenta, que la afirmación en sí misma, ya les convierte en X al uso.

Los seres humanos proclamamos a los cuatro vientos que no nos gustan los encasillamientos, pero si es así, por qué ese empeño en tener que encasillar a "los demás"? Qué es lo que hace que cada uno se autocoloque en una escala superior a las personas que le rodean? Que le rodean en general, quiero decir, no al grupo de seres más allegados en particular, porque eso, claro está, son intocables.

He constatado también que muchxs, cogen una frase supuestamente al azar, que cuelan en todos sus escritos, a modo de número de DNI, por lo único del mismo y tal, en un (desde mi punto de vista lamentable) intento de creerse más originales, brillantes, y/o ingeniosos que el resto, intento de seguir sin ser "al uso" pero convirtiendose en "más al uso" que nunca.

Y me he dado cuenta, que aunque a veces pese, no está tan mal eso de...ir por libre :) Sentirse fuera del rebaño, huele muchas veces como la hierba recién cortada, a libertad.

lunes, 21 de mayo de 2012

Hay mensajes...

...que no se olvidan, y a lo mejor porque el otro dia volvi a pasar por alli, o no, a lo mejor simplemente porque siempre ha estado ahi, esta noche recuerdo uno, recibido ya hace algunos años: "Estoy despidiendome al sol de nuestro campo de margaritas". Y he pensado que es bello tener un campo de margaritas, pero que es eterno compartirlo.

viernes, 4 de mayo de 2012

Inocencia

Recordaba hoy aquellos viejos tiempos en el IRC, hace ya bastantes años. Entonces, a izeia no le añadía la coletilla de Libre y Salvaje, coletilla que a día de hoy son lo más parecido a los apellidos de izeia. Libre de mente y alma y Salvaje en el sentir, y sí decididamente es así como me siento. Entonces, decía, muchas veces izeia iba acompañado por un “Diosa de la Inocencia”. Lo cual, solía provocar más de una risa condescendiente, amén de algún comentario tipo: Sí, hombre, tú!

Durante todos estos años, me he encontrado dentro del entorno del sado, personas mucho más intolerantes que fuera de él. Eso sí, cada una de ellas iba de abanderada de la tolerancia y el respeto. Pero curiosamente, he tenido siempre la sensación de que la tolerancia se restringía a dos ámbitos.El primero, aquel en el que se encuentran aquellos que disfrutan de lo que uno mismo disfruta, pero que no tiene el más mínimo reparo en cuestionar los gustos e intereses del resto, calificándolos de sucios, asquerosos, peligrosos, y todos los –os que les queramos añadir. Sin olvidar nunca, eso sí, aclarar que lo manifiestan desde el más absoluto respeto. Perdón, Respeto, así con mayúsculas. Ah bueno, y que es desde su “humilde opinión”. Como si las opiniones pudieran ser humildes. Las opiniones simplementes son eso, opiniones. Somos las personas quienes somos, o no, humildes.

El segundo, el ámbito del amiguismo. En el que el comportamiento es similar. Tooodo lo que hace uno de los integrantes del grupo de cada uno estaba bien. Aunque, todo hay que decirlo, las líneas divisorias de este grupo estan menos claras, porque el amiguismo, como la risa, va por barrios, y muchas veces el único interés común era el joder a otro, y luego…a otra cosa.

Pero a lo que iba. Hoy me he dicho: Vamos a buscar la definición exacta de inocencia y hete aquí:

inocencia.
(Del lat. innocentĭa).
1. f Estado del alma limpia de culpa..
2. f Exención de culpa en un delito o en una mala acción..
3. f Candor, sencillez.

Y me pregunto, quién determina la culpa? Entiendo que en procedimientos penales y/o civiles, no es demasiado complicado determinarla.(Punto 2) Pero quien determina la culpa cuando nos movemos en el mundo de los sentimientos?  En el de las sensaciones?

Trataré de explicarlo. Durante mi adolescencia fui, además de precoz, lo que entonces se llamaba ligera de cascos (en materia sexual). Traté de disfrutar siempre de una sexualidad sin tabús. Por qué entonces el entorno más cercano, se empeñaba en crear un sentimiento de culpa? Por qué frases estereotipadas tipo: No puedes liarte con todo el que te apetezca; debes esperar a enamorarte y verás etc etc?? Por qué hubo momentos en los que hicieron que llegara a sentirme mal, además de “distinta”? Por qué ha de ser malo un comportamiento sexual libre, sea el que sea, si no hace ningún daño a nadie? Por qué ese empeño en ensuciar algo que para uno mismo es bello? Qué hay de malo en ver el sexo como el más delicioso de los juegos?

Si a nadie se le ocurre ver nada malo en dos niños que juegan, por qué ese lado negro en el juego sexual? Podría alguien decir: bueno, en la juventud/madurez vale, pero en la adolescencia…. Pero saben qué pasa? Que en la madurez, muchas veces, se sigue tratando de hacer sentir culpable a aquel que únicamente es inocente.

Y muchos años después, en los que me sé distinta, para bien o para mal, me alegro infinito de seguir pensando que soy una de las Diosas de la Inocencia.









jueves, 3 de mayo de 2012

Soy una perra...

….y me preguntaba ahora si tú entendías las diferencias entre perra y sumisa.

  Por supuesto todo esto de las definiciones hay que tomarlo con una cierta dosis de escepticismo y un mucho de humor, para rebajar el tono forzadamente escolástico que estas cosas suelen tomar. No importan demasiado las definiciones, que al fin y al cabo son la consecuencia del muy humano deseo de colocarlo todo en casilleros ordenados, sino las actitudes.

Como cualquier cosa, las diferencias se derivan de la definición que hagamos de una u otra forma de sumisión, porque eso son ambas en texto claro. Pero antes de ello, un breve paréntesis: puede ocurrir perfectamente que en una relación D/s, el Dominante la presente a ella como sumisa, siendo perra o al contrario. Incluso puede ocurrir perfectamente que una mujer se califique a sí misma como sumisa o perra, siendo precisamente lo otro. Todo ello, debido a más de una confusión en las definiciones.

Bien, no es fácil definirlo verbalmente mediante una frase corta, porque influyen muchos aspectos: es una cuestión de cómo se ve a sí misma ella, y como concibe y manifiesta su sumisión hacia una persona en concreto: puede haber, y las hay, una chica que se comporte como sumisa, y en cambio con alguien CONCRETO , descubra su espíritu de perra. Lo contrario es mucho más infrecuente y generalmente acaba rompiendo la relación. Incluso puede pasar que un Dominante desee-intencionadamente- tratar a una sumisa como perra, o lo contrario, bien circunstancialmente, bien de modo permanente.

Imaginemos que una sumisa – aceptando la definición diferenciadora de perra – trata de explicar por qué se somete a alguien. Hablará de que siente placer en la sumisión, en general, o a esa persona en especial, en ENTREGARSE a ella. La perra por el contrario hablará del placer de SER SOMETIDA, incluso con fuerza a veces, tomando por supuesto esta idea con su consecuente dosis de moderación.

 Por lo tanto el referente principal de una sumisa será siempre alguien, aquella persona a quien desee someterse. El referente de una perra es ella misma y su actitud.

Estamos en una sesión: la sumisa ha sido atada, sus muñeca y tobillos están unidos, en sus pezones se han colocados unas pinzas americanas, muy ajustadas, y su Amo la ha colocado boca abajo, su culo alzado y en pompa. Es azotada por su Amo, y cuando sus gemidos comienzan a subir de volumen, este separa sus nalgas, la penetra salvajemente e inicia un bambolea rápido y violento mientras sus dedos hurgan en su ano.

La sumisa esta a punto de correrse y en esa sensación influyen muchas cosas: su coño, macerado por el vaivén de la polla de su Amo, la indefensión de estar atada, la postura humillante, los dedos invadiendo sin recato su trasero, la sensación física producida por los latigazos recibidos……todo ello se junta en un único vértice, la sumisa arquea su cuerpo, pide permiso como muestra de obediencia, grita y se corre.

Y Ahora vamos a la perra….a ella también la atan, pero mientras es atada no se siente indefensa, se siente cómoda. Así debe ser, es una perra y las perras están atadas La colocan boca abajo y aprietan las pinzas de sus pezones de perra al limite. Naturalmente que siente el dolor, pero es justo que su Dueño desee saber cuanto pueden apretarse esos pezones. Recibe los azotes, el latigo cae sobre su espalda, sobre sus nalgas. Quema su contacto, ella se retuerce pero sabe que su Dueño tiene derecho a hacerlo. Y lo que la inunda de flujo en ese momento no es el efecto del látigo , ni tan siquiera el saberse sometida. Es el hecho de que su Dueño hace con ella lo que quiere y debe: tratarla como lo que es, una perra. Es su propio yo quien le suministra capacidad de convertir cada acción en erostismo puro. Cuando siente los dedos de El separar su esfínter y dilatarlo, gime silenciosamente, dolorida, pero busca instintivamente la postura que le facilite a El la penetración. Porque es una perra….y a las perras les gusta sentir la mano de su Dueño. Y cuando nota que el bombea con fuerza en el interior de su coño hay una sensación que se sobrepone al ímpetu sensual del roce y la penetración: el saberse usada. Podría haberse corrido ya hace mucho tiempo. Está mojada desde que su Dueño comenzó a atarla, pero necesita algo más aún. Necesita la mirada complaciente de su Dueño. Cuando le pide permiso para correrse no es por otorgarle a El ese poder, es porque una perra NECESITA la voz de su Dueño diciendole : “Perra, ahora, AHORA, vacía tu coño, ahora, menea el culo, y correte”.

Entonces….ella estallará.

Y siempre lo he dicho, y lo diré: no existe para mí mayor placer...que el placer de sentirme usada.


izeia, desde el recuerdo