domingo, 15 de octubre de 2017

Las cosas no siempre son lo que parecen. De hecho, y esto es así, son muchas las veces en las que no lo son.

De repente una roca que se alza majestuosa no es una roca, es un gran barco que alberga un tesoro. Alguno diría....no es un tesoro, no tiene tanto misterio, es una ermita en una roca. Y no...no lo es, es el tesoro del barco que lo guarda, un barco lleno de magia que ni tan siquiera necesita del mar para navegar.

La Magia, esa que conocemos, es así. Nos transporta, nos lleva a nuevos mundos, navegamos y hacemos camino, en un viaje en el que aunque una venda ciegue nuestros ojos, lo vemos todo, porque para Ver no siempre los ojos son necesarios.

De pronto, alguien completamente desconocido, a quien das dos besos de cortesía (creo que suelen llamarlos así) se convierte en un viejo conocido, escondido en algún lugar de la memoria, hasta que descubres su nombre, en un descubrimiento que al principio hace asomar la perplejidad, y poco a poco descubre la sonrisa.

Y no sabes cómo, sin darte cuenta, las ventanas se abren, dejando entrar el sol del otoño. Y en el momento en que se abren, de manera simultánea, salen los yos más profundos y entre risas y deseos, se habla de miedos, de sensaciones de la vida, porque es la vida en su estado más primitivo, se habla sin pudor, sin caer en esos estereotipos que a veces nos tratan de imponer, dejando que cada pensamiento fluya, igual que fluye el agua que nos llena de vida, igual que el no-agua que mantiene al barco a flote.

Y se cierran los ojos, y ahí comienza la danza. Y nada tiene importancia, porque paradójicamente todo es increiblemente importante.

No sabemos realmente en qué momento todo se llena de besos, de besos de sal y besos de sol, besos a ritmo de Maler y bambú, con sabor a limón....con sabor a naranja.

Y no deja de existir la risa, porque sin ella nuestra existencia no tendría sentido, y porque no sabríamos vivir sin ella. Quizás antes supimos, no lo sé, pero ahora ya no, ahora ya no sabríamos. Y no deja de existir la pasión, porque nos une y nos sacia hasta agotarnos, agotarnos de Vida y de Luna.

Y sí, hay sombras, pero éste no es momento de hablar de ellas. Es el momento de dejarse mecer por la luna, de disfrutar de su baile. Es el momento de dejarse vencer por la sonrisa que no me abandona.

Estuvisteis allí...lo vivisteis conmigo.....Gracias.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Estaba pensando en la sensación cuando conoces a alguien, y sientes que todo fluye. Que un perfecto desconocido es como ese viejo amigo con el que puedes hablar de todo lo que quieras, ese amigo con el que el tiempo pasa solo, y con el que todo está permitido. Donde el mayor de los logros es la creación de ese espacio de absoluta Libertad donde todo es válido, donde nada se juzga ni se reprocha. Ese espacio que es un libro en blanco que tan sólo hay que ir escribiendo, sin un ritmo preciso, sin una obligación, únicamente por el placer de hacerlo.





jueves, 2 de marzo de 2017

Te espero...



Los dos sabemos que en las bodegas también viajan nuestros miedos, fantasmas y esperanzas, que a veces la brújula no funciona muy bien.

Tengo que decirte que sabes a nuevo, igual y diferente, sabes a primera vez, si, siempre, siempre, vamos a navegar.








Estuve ese día en Durango....y hoy, meses después cada palabra tiene un nuevo significado, y en la noche....aún te espero.

miércoles, 15 de febrero de 2017

El silencio...ese que a veces me grita





No es la primera vez que escribo sobre el silencio. Soy a veces, sobre todo de noche, de silencios y calmas, dejando por un momento de lado la risa y el estruendo. Y lo disfruto cuando siento que el silencio me habla como nunca lo hicieron las palabras, y siento en el silencio todo eso que me transmites (quizás sería mejor transmitías), siento el dolor, pero también el deseo, y siento con la misma intensidad tus lágrimas y tu sonrisa que adivino cálida.

Y cuando más profundamente me llena, siento en forma de brisa tu beso en mi mano, y sin dudarlo beso la tuya, la beso con ese último aliento que me dejas antes de alejarte para fundirte con la nada, buscando conformar el todo que forma tu puzzle en estos momentos maltrecho.

Y no puedo dejar de sentir desde ayer como hirientes dagas las palabras de Neruda…”Me gusta cuando callas…”porque yo, que adoraba tu/nuestro silencio, aquel que lo llenaba todo de melancolía y nostalgia, lo siento ahora como ausencia, y hoy no, no me gusta que calles, pero no me atrevería a romperlo, ni a romperte, aunque no sé qué no daría por escuchar:

.- Nuria…

Y responder de la única manera posible

.- Que…?


En un susurro velado que me acerca al infinito de la noche.